domingo, 29 de enero de 2012

ADIOS ANGELITO NEGRO.

29/01/12

Lucas ha fallecido esta noche. Hasta siempre, amigo.


Lucas tenía dos años. Llegó de Guinea Bissau, junto a su abuela Dansina porque su madre estaba en avanzado estado de gestación, con una cardiopatía congénita que fue operada en el Hospital Materno-Infantil de Málaga y que presagiaba haber salido bien. Pero unos días después, cuando el niño estaba a punto de salir a planta, tuvo un espasmo de traquea que le provocó una parada cardio-respiratoria. Se le reanimó durante 18 minutos hasta que remontó y su corazón volvió a latir, pero lamentablemente la falta de oxígeno durante ese tiempo (a veces sucede y a veces no) le provocó daños neurológicos profundos e irreversibles, y Lucas quedó en coma vigil.

La complicada situación de Lucas exigía que su padre o su madre viniesen a España para decidir si volvía a su país, o se buscaba un lugar en España donde poder cuidarle y atenderle. Dansina volvió a Guinea Bissau y Carlos, el padre de Lucas, vino a Málaga y aquí decidió que era mejor para su hijo quedarse en España donde recibiría los cuidados médicos que en su país nunca podría recibir.

El pasado jueves 26 trasladamos a Lucas desde Málaga a Barcelona, donde uno de los pocos lugares donde acogen a niños en su situación, aceptó ocuparse de él. Las Hermanas del Cottolengo le recibieron con todo su cariño y su abnegada dedicación a los más necesitados.

Esta pasada noche Lucas ha fallecido. Su corazón volvió a detenerse, y ha roto el nuestro.

No tenemos palabras para expresar la desolación que sentimos. Sabemos que brindamos a estos niños una oportunidad que de otra manera nunca tendrían. Sabemos que la mayoría de los niños que traemos se recuperan y vuelven curados a sus casas. Sabemos que son cosas que pasan y que no siempre todo puede salir bien. Pero aún así no podemos dejar de sentir una especie de vacío culpable por no haber podido devolverle el futuro que había perdido con su enfermedad.

 

Siempre decimos que ante situaciones tan tristes como ésta sólo quedan dos caminos: uno hacia adelante y otro hacia atrás. Y los casi treinta niños que tenemos en la sala de espera no nos dan opción alguna a la elección.


Quisiera expresar aquí mi enorme agradecimiento y mi admiración más profunda y franca, a los voluntarios de Málaga que durante meses han cuidado de Lucas, le han visitado a diario, y le han entregado todo su cariño. Victoria, María José, Myriam y Antonio.

También un agradecimiento especial a su pediatra, la Dra. Ana Cordón, por su profesionalidad y dedicación cariñosa hacia Lucas.

Y a las Hermanas del Cottolengo de Barcelona, por recibirle con todo su amor.

Ha sido un placer conocerte, amigo Lucas. Hasta siempre.

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